sábado 26 de diciembre de 2009

Resultados buenos, resultados malos.


Domingo, 20 de diciembre de 2009



HISTORIA Y CS. SOCIALES - VILLAZON SALFATE GONZALO MARCELO
CIENCIAS - BLANCO GUERRERO JUAN PABLO
MATEMATICA - GONZALEZ MENDEZ SEBASTIAN ANDRES
MATEMATICA - TURKIELTAUB MELO ABNER
MATEMATICA - SPIESS GOMEZ FELIPE ANDRE
MATEMATICA - ALFARO SALAMANCA FERNANDO IGNACIO
MATEMATICA - RODRIGUEZ PIZARRO NICOLAS ENRIQUE
MATEMATICA - SILVA MUÑOZ JORGE IGNACIO
MATEMATICA - VALENCIA PINO DIEGO IGNACIO
MATEMATICA - MONTORFANO NAVARRO FELIPE STEPHANO
MATEMATICA - MARCHANT CASTILLO ALVARO IGNACIO
MATEMATICA - AYALA SANHUEZA FELIPE ESTEBAN
MATEMATICA - PEREZ MARTINEZ SEBASTIAN IGNACIO
MATEMATICA - BELMAR BARRIENTOS FRANCISCO IGNACIO
MATEMATICA - PEREZ BASTIAS JAVIER IGNACIO
MATEMATICA - BUSTOS GAJARDO ALVARO MATIAS
MATEMATICA - NEIRA CASTRO GABRIEL MARCELO
MATEMATICA - ALBORNOZ CAMBIASO YIRA JARED
MATEMATICA - BRIONES VALDIVIESO FELIPE GUILLERMO
MATEMATICA - ALVARADO SALDAÑA FABIAN DIGNO ESTEBAN
MATEMATICA - RECABARREN RECKMANN AXEL EDGARDO
MATEMATICA - ROMERO FARIAS DARIO ULISES
MATEMATICA - CATALAN SALAS HERNAN FELIPE
MATEMATICA - MOLINA OLIVARES EMILIO JESUS
MATEMATICA - ILLANES CARRASCO SEBASTIAN ALEJANDRO
MATEMATICA - IBAÑEZ IRRIBARRA DIEGO ERNESTO
MATEMATICA - BULBOA FUENTES MANUEL ANTONIO
MATEMATICA - FAUNDEZ FAUNDEZ MATIAS FELIPE
MATEMATICA - MENDEZ LEIVA GASTON IGNACIO




Compañeros:

Impresionando a todos quienes formamos parte del debate diario sobre educación, y contra todos los pronósticos, luego de años de movilizaciones, el Instituto Nacional este 2009 volvió a sacar el máximo de puntajes nacionales habidos en institución educacional alguna.

Escribo gratamente alegre por mis 29 compañeros que han realizado esta proeza, luego de años de movilizaciones, y demostrando que el Instituto no se destaca sólo por estadísticas matemáticas, sino que también por los ciudadanos que forma, preocupados siempre de la realidad de todos sus compañeros a nivel nacional.

Escribo preocupado y desdichado por la abrumante brecha social existente, que se ve reflejada con estos resultados. Preocupado por los miles de compañeros que entraron a la educación pública por no tener el dinero necesario para una educación de calidad (que solamente se consigue pagando), y que se vieron enfrentados a escuelas deficientes en su formación, que los llevaron a conformarse con poder pasar de curso, y que ahora deben resignarse con el puntaje obtenido.

No es para menos considerar que aproximadamente 720 alumnos del Instituto rindieron la prueba, y que a pesar de ello, éstos están por sobre el porcentaje de máximos nacionales promedio por número de alumnos a nivel país, y por establecimiento educacional.

Pero quiero ser realista a pesar de lo decepcionante que eso pueda ser. Porque si tomamos los puntajes nacionales a nivel país, el Instituto tuvo 29 de alrededor de 40 en total de este régimen educacional. Sin embargo, a nivel nacional hubo 354 puntajes, lo que claramente demuestran, que la brecha ha crecido aún más: –dato que los medios de comunicación se niegan a aclarar- la educación pública en general tuvo un 10% de los puntajes a nivel país, y si considerásemos esa cifra sin colegios mal llamados “emblemáticos” que seleccionan a sus alumnos, descendería aún más.

Curioso: a nivel país, la matrícula pública en los colegios es de un 40%, pero los puntajes nacionales son tan solo un 10%.

Se demuestra, estadísticamente, que la brecha entre la calidad educacional de los liceos malamente llamados “públicos”, y de los privados, ha aumentado nuevamente.

Para nadie es un misterio que la calidad educacional se ve afectada por varios hechos.

En primer lugar, la calidad docente ha ido empeorando sobretodo en liceos públicos de sectores vulnerables y/o rurales. El bajo incentivo y desprecio a la carrera docente hace que éstos mismos se fijen primero en asegurar un sueldo antes que dedicar su vocación (que a veces no es tal) a las escuelas que más les requieren.

Otro problema grave es la baja en los puntajes solicitados para estudiar licenciatura o pedagogía, lo que genera que miles de estudiantes aspiren a terminar una carrera por el título de ser profesional, pero, sin ningún tipo de vocación por la enseñanza pública.

Luego tenemos los sostenedores, que al ser municipalidades las sostenedoras, funcionan todas a su modo, con lo que hacen y deshacen sin ningún tipo de regulación y/o proyección igualitaria a nivel país. De esto sale el problema de que nadie sepa en qué está fallando su colegio, que los directores de liceos no tengan políticas educacionales realmente provechosas con el fin que el país le quiera dar a miles de estudiantes sin opciones de pagar una educación privada. Esto sin considerar además, las formas en las que éstos docentes administrativos llegan a sus cargos, muchas veces presentando serias deficiencias en el incentivo y la innovación educacional en su liceo. Se traduce esto último en falta de espacios, academias, actividades en general, en resumidas cuentas, menos oportunidad de desarrollar las habilidades únicas de cada estudiante.

Los resultados del Instituto Nacional demuestran que en esa “isla de la buena educación pública”, en la cual año tras año hemos tenido movilizaciones por los mismos problemas educacionales que hemos presagiado, aún hay personas dispuestas a dar esa pelea inevitable por nuestros demás compañeros. Y es esa la meta que nos debemos proponer cada uno de nosotros en los años que vienen. La de poder seguir dándole a la educación pública esa oportunidad de expandir los resultados a los demás liceos vulnerables y escuelas rurales del país.

Felicidades por sus resultados compañeros, y a devolverle la mano a nuestra educación por estos logros, para que en algunos años más vuelva a ser la educación pública el referente para los colegios privados, que en la década del 50 se presentaban como una opción a quienes no les alcanzaba el rendimiento para mantenerse en las instituciones públicas del país.

Hasta pronto Institutanos.


Domingo, 15 de noviembre de 2009 a las 2:34

Solo en la agonía de despedirnos somos capaces de comprender la profundidad de nuestro amor.

Sin duda éste será el texto que tendrá más “chovinismo institucional” de los que haya escrito alguna vez... pero creo que no puedo combatir lo que siento, por más que intente siempre buscar los momentos adecuados.

Si bien es cierto estaré rondando el colegio mínimo hasta la segunda semana de Diciembre por actividades institucionales, se podría inferir que es ahora cuando comienzo a despedirme de mi colegio (disculpen que hable de “MI colegio” como si fuese el dueño, pues no necesariamente es así, sino más bien, soy yo quien ha intentado ser parte, del alma de éste.).

El Instituto logró sin duda, despertar en mí algo que seguramente no hubiese existido en mi núcleo comunal o familiar: en mi antiguo colegio –del que guardo muy gratos recuerdos, y en el cual considero que fue en el que me enseñaron gran parte de los valores que tengo- nunca me faltó nada, pero tampoco nunca tuve la capacidad de conocer otras realidades, otros compañeros con problemas familiares, sociales, económicos, etc... eso no existía para mi.

Desde ese 5 de marzo del 2004, he tenido la oportunidad de conocer grandes personas, que llenasen en mi gran parte de mi vida, y de mis metas. Entré lleno de ilusiones –como creo deben haber entrado muchos- y eso sirvió en mi para sentirme más comprometido conmigo mismo. Conocí grandes profesores con los que estoy encariñado hasta el día de hoy, quienes desarrollaron a lo largo de estos seis años una ardua y generosa labor para con la educación pública. Conocí a los olvidados de siempre, los asistentes de la educación, quienes hacen la tarea más humilde e importante a la vez en nuestro colegio: la de tenernos un colegio en dignas condiciones para trabajar, siempre sonriéndone a la rutina. Conocí también apoderados... que hasta ahora, me da la impresión, en lo colectivo no entregan tanto aporte como la ayuda diaria que le entregan a cada uno de nosotros. Pero por sobretodo conocí compañeros. Conocí compañeros, cómplices, rivales, pero a la larga, amigos, y hasta hermanos encontré.

Desde esa toma expres del 2005, y por supuesto las del 2006, comencé a desarrollar mi opinión e interés por los problemas sociales nacionales, y fui testigo y más adelante partícipe de los problemas que nos afectaban directamente.

Siempre me decepcionó esa lucha inevitable, que desgastaba nuestras energías, que nos alejaba de nuestras familias, que la sociedad comprendía, pero las autoridades ignoraban. Horas de esfuerzo, sin sueño, en vigila, cuidando nuestro colegio, durmiendo en la intemperie del balcón, concietizando a la sociedad: quien sabe si esa inversión servirá a la larga para algo en este país lleno de personas que caminan como hormigas por sus calles. Que siguen el camino del otro, que no reclaman, que no se preocupan del bienestar de su futuro. Hormigas que a la larga seguirán por siempre esa rutina con la estúpida convicción de tener una vejez tranquila, que será perturbada por la mala educación de sus hijos, nietos, bisnietos... por las desigualdades humanas que cada vez son más grandes en nuestra tierra.

Odio las injusticias, y la vida es injusta. Pero seguiré luchando, donde quiera que este viento me quiera llevar, contra las desigualdades de mi país. Seguiré luchando por que alguna vez no tengan que haber jóvenes gritando por algo que los adultos –que controlan el poder- deban cambiar. Seguiré hasta que no queden estudiantes gritando, implorando por una buena educación.

A lo largo de estos años me transformé en adulto. En lo práctico aún no tengo la responsabilidad de mantenerme yo solo, pero aún así, ya no soy quien entré. Ahora me doy cuenta de lo más malo del mundo, y eso me hace querer volver a ese estado, al de cuando ingresé a Arturo Prat 33. Desde ese día comencé a conocer compañeros con familias dispersas, o que viven en sectores vulnerables, compañeros que no tienen padres, o que viajan horas por llegar al Instituto. El no poder volver a vivir eso, a estar con ellos, me lleva, ineludiblemente a intentar que esas situaciones no se repitan –que se den lo menos posible, o intentar revertirlas- en las generaciones del futuro.

Sólo me queda agradecer a cada uno de ustedes, bajo esa hermosa insignia que tanto me diera, que tanto me quitara, que tanto me enseñara y descubriera. Agradecer los momentos vividos sería una interminable tarea, pero tengo historia que contar, tengo experiencias de las que aprender.

QUIENES QUEDEN DENTRO, aprovechen cada minuto de sus vida –sé que suena cliché-... aprovechen esos juegos, esas competencias, aprendan de sus peleas y problemas. Cuiden su colegio, síganlo haciendo grande, cada día, en cada lugar. No sigan perdiendo ese comportamiento Institutano.

QUIENES PARTIMOS, sé que nos reencontraremos. Que tomamos caminos distintos, pero que tarde o temprano, nuestro espíritu de cambiar las cosas, de crear un mejor mundo, nos llevarán a encontrarnos, no sin historias, no sin recuerdos, para poder continuar enlazando nuestras vidas, que ya se empapasen de la Institutaneidad de la que nos hablara el profesor y ex Rector don Sergio Riquelme (Q.E.P.D.).

No es un adiós. Es un hasta pronto. Nos veremos algún día, quizás no como alumnos, pero sí como Institutanos, por siempre.

Con sinceridad, y esperando que vibre por siempre, compañeros:

Nicolás Alejandro Ramón Guillermo Menare Morales
Una Hormiga Más.

Felicidades a nuestros profesores, en su día.

Santiago, 16 de octubre de 2009.

Estimados y queridos educadores, profesores, docentes, maestros:

Difícil es, escribir en esta pequeña carta, todo lo que pensamos en estos momentos por ustedes. La sensación de saber y comprender que, personas tan cercanas y pacientes con nosotros, festejen hoy su día de celebración.

Pues, más que celebrar, durante este período, ustedes nos han dado una gran lección de hacer valer nuestros derechos, lo que a pesar de todas las energías comprometidas, nos lleva a mirar con resignación cómo los colegios supuestamente públicos (municipalizados) ahora serán semi-privados.

No somos partidarios de días conmemorativos, pues creemos firmemente que el acto de agradecer y conmemorar debe ser constante y presente en cada hecho rutinario; mas, hemos decidido aprovechar esta oportunidad para dedicar algunas palabras a quienes son tan importantes en nuestra cotidiana vida, con el realce de valores que nos habrán de formar como personas íntegras en la sociedad: nuestros profesores.

Conocemos perfectamente la sacrificada labor del profesor, conocemos sus sufrimientos y decepciones diarias que tienen, como también sus alegrías, producto del mismo hecho de ser maestros. Su labor es única, porque la educación es la única herramienta que puede logar la igualdad entre los humanos, y el conocimiento es el que permite el progreso de los pueblos. Sabemos, entonces, a través de la experiencia que significa ver su labor diaria, la honradísima y sacrificada decisión que tomaron al decidir ser pedagogos, docentes educadores de cientos de generaciones, y que, como tan bien expresara en su oportunidad el filósofo Bertrand Russell, “(Los educadores), más que cualquier otra clase de profesionales, son los guardianes de la civilización”

Sí, los guardianes y protectores, y tan alto objetivo, lo entendemos, es mal retribuido en Chile. La labor docente es de las peores pagadas en el país, sus derechos laborales enquistados en un rígido Estatuto Docente, cada año se desnivela su calidad de enseñanza al quitarle la importancia de su instrucción a las universidades, dejándosele al libre albedrío de institutos profesionales y, peor aún, aquella dificultad se redobla en la Educación Pública; abandonada y, con nefastos proyectos de ley, herida de muerte. Es difícil ser profesor en Chile. Como nunca, ser maestro es símbolo de sacrificio absoluto y sinónimo de falta de oportunidades personales, pero rica veta de oportunidades colectivas.

Por eso, el que ustedes se mantengan en su profesión día a día demuestra que, pese a las decenas de argumentos en contra, el espíritu de ayuda comunitaria los impulsa a entregar de su conocimiento, con paciencia de sabio, a todos nuestros compañeros. Porque sin importar lo que puedan decir, ustedes sí le toman el verdadero peso a la labor del profesor y luchan por restituirle su dignidad, empeñada en quitársele. No importa. Mientras existan profesores, mientras esté presente en cada uno de ellos ese espíritu de entrega y esa voluntad de acción constructiva, empeñada en hacer de nuestros compañeros lo que el lema de nuestro colegio reza, pero más que nada, hombres de bien, entonces esa llama existirá y mantendrá larga vida.

Queremos agradecerles, entonces, aquella voluntad de acción, aquel espíritu comunitario que los impulsó a decidirse por la carrera docente y, más aún, mantenerse en ella. Queremos agradecerles aquel cariño y entrega que ustedes tienen, aquel poderoso sello que imprimen a la carcomida Educación Pública de Chile. Y justamente, permanecer en ella más que en la educación privada significa que ese compromiso se reasume de manera más constante, porque educar en las pésimas condiciones de nuestra Educación Pública, y aún así, creer en ella y creer en sus estudiantes, revela que “podrán arrancar mil flores, pero no detendrán la primavera”.


Esperando que disfruten este día tan especial, se despide...

Centro de Alumnos del Instituto Nacional.

Discurso de Nicolás Menare en el 196º Aniversario del Instituto Nacional.

Santiago, Lunes 10 de agosto de 2009

Sr. Pablo Zalaquett, Alcalde de Santiago
Sra. Violeta Castillo, Directora de la DEM Santiago
Sr. Jorge Toro, Rector Sub rogante del Instituto Nacional
Autoridades del colegio, Buenos Días
Y un fraternal saludo a:
Nuestros apoderados institutanos
Nuestros profesores institutanos
Nuestros codocentes institutanos
Y a mis compañeros, estudiantes institutanos:

Reunidos en un nuevo aniversario, nos es necesario reflexionar acerca del rol que ha cumplido el Instituto Nacional en este último tiempo.

Compañeros, Chile cumplirá 200 años, y en esta encrucijada histórica, nos encontramos ad portas de hacer cambios que afectarán a las siguientes generaciones institutanas, y hasta ahora, esas decisiones han sido tomadas de una forma ineficiente.

Nos encontramos con la valiosísima oportunidad de, por fin, levantar nuestro Instituto hacia los objetivos de los que jamás debió alejarse y hacer patente y viva la frase que ha marcado nuestro colegio desde su fundación, dicha en los albores de la Patria, por fray Camilo Henríquez.

Pese a los enconados y empeñosos intentos de hundir nuestro colegio, gracias a las pésimas decisiones políticas que se han tomado, este sigue siendo el Instituto Nacional, y no el Liceo A-0. Es aquella convicción la que nos debe mover y actuar, es el hecho de pensar en que somos la primera institución educacional fundada en la indepedencia de nuestro país, que el próximo año ya cumple dos centurias, y que, tal como dice nuestro frontis, desde 1813 estamos al servicio del país y de la educación pública. Ese pensamiento debe ser llevado a la acción consecuentemente, entonces.

Esta exigencia desde hoy debe ser llevada a la práctica, de una vez por todas, y recobrar el fin que tuvo el Instituto Nacional desde su fundación: el de dar ciudadanos a la patria, que la defiendan, la dirijan, la hagan florecer y le den honor, siempre dentro de los márgenes que nos impone nuestra misión inmutable de defender a la Educación Pública, pues la creación del Instituto fue, y permanece en el espíritu de sus estudiantes, un homenaje y un monumento a una concepción comunitaria de la educación pública, siempre vista como un derecho de todos y cada uno de los chilenos, y de recibirla con la misma calidad que puede tenerla cualquier hijo de este país; frases tan disonantes y discordantes de nuestra realidad actual, y no menos brutal, acerca de la visión que se ha impuesto de la educación, como un objeto del mercado, sujeto a las leyes de la oferta y la demanda, garantizando una absoluta inequidad y reproduciendo las desigualdades sociales de las que Chile, a menos de un año de su bicentenario, aún sufre.

La crisis educacional chilena sigue latente, el estado moribundo en que la han dejado con la nefasta municipalización está a punto de convertirse en peligro de muerte con los proyectos de ley que, sin escuchar el llamado de los actores sociales, los políticos, ya sean de izquierda, centro o derecha, han aprobado; en un verdadero acto de vergüenza nacional.

He ahí la clave de esta vicisitud histórica que vivimos: los institutanos, hijos del ideal carrerino y de la educación pública, estamos llamados en este minuto, en este momento, a salvarla del peligro de muerte que la acecha, debido a la concepción que se impuso en el pasado y no se ha querido cambiar, y peor aún, se empecina la clase política por mantener con proyectos de ley obsoletos y en su estructura fracasados, en donde pretenden traspasar la responsabilidad de los municipios a “corporaciones públicas”, que funcionan bajo el rubro “educación”, y que carecen de parámetros, de directrices generales y de objetivos transversales, y con eso no solucionan de raíz el problema de la educación en Chile, sino que, para desgracia de las futuras generaciones de chilenos, lo mantiene.

Ese renovado compromiso con la educación pública no debe estar, entonces, fundamentado en alianzas con Universidades Privadas que sólo pretenden captar a nuestros compañeros, en especial de los mejores puntajes, para obtener publicidad con ellos y así aumentar sus ingresos que van dirigidos, preferentemente, a sus dueños. Nuestro compromiso con la Educación Pública se debe mantener con las universidades estatales, y más aún, nuestra responsabilidad debe estar con la tan denostada carrera docente. Nuestros profesores, a los que mezquinamente responsabilizan los políticos del fracaso de la educación, saben lo difícil que es la carrera pedagógica, que la política educacional impuesta en los ochenta cercenó y empeoró. Entonces, compañeros, debemos impulsar el cambio nosotros, y por eso hago un llamado a las generaciones de institutanos a ingresar a la carrera docente en una universidad pública y demostrar nuestro compromiso constante con la educación de Chile.

Este año nuevamente le hemos recordado a la clase política nuestra insatisfacción a arreglos superficiales que no solucionan, de forma seria y con una mirada a futuro de país, los problemas sistemáticos y estructurales de la educación. Les hemos dicho que los estudiantes esperamos una educación administrada por el Estado y abriendo espacios entre los actores educativos, en donde ellos puedan tomar decisiones, pues nadie saber mejor los problemas y necesidades de una escuela, que su propia comunidad; por eso hicimos el llamado a tener, por fin, consejos escolares resolutivos, y en el cual, el Estado de Chile pudiera entregar respuestas de administración y financiamiento a través de la reestructuración de su Ministerio de Educación. Ese llamado hemos dado este año, ferozmente atacados por medios de comunicación que mintieron y denigraron la imagen del Instituto Nacional, en situaciones en las que, lamentablemente, participaron directivos de nuestro establecimiento. Los resultados de esta movilización, eso sí, fueron el inicio de un proceso obstaculizado desde el año 2006: la reestructuración de la organización estudiantil a nivel nacional. Todo esto, considerando la conformación de un Congreso Educacional que agrupará las propuestas de todos los actores del sector. Nuevamente los estudiantes seguimos llamando a una educación de calidad para todos, frente a la tenebrosa situación crítica en la que están manteniéndola nuestras autoridades.

Esta crisis, que los estudiantes hemos denunciado, también se encuentra patente en nuestro colegio. Y digo se encuentra, en tiempo presente, porque aún no la hemos superado, pese a la insistencia de querer parecer que todo se encuentra normal. El Instituto Nacional recibió cambios desde el año pasado, pero sigo recordando que no fueron los cambios que se exigieron el 2008 y que bien nos dijo el presidente del Centro de Alumnos de ese entonces, Maximiliano Núñez. Obtuvo arreglos en su infraestructura, gracias a la presión de sus estudiantes, quienes veían como su colegio, producto de la política de municipalización, se encontraba en un deplorable estado de abandono. Mas, aunque recibió estas mejoras gracias a la presión estudiantil, un colegio no se mejora únicamente con ello. De nada sirve maquillar la fracasada educación actual, arreglando 30 colegios de los mas de 5000 que hay en el país, pintando salas mientras se derrumban escuelas, cambiando ampolletas mientras se llueven liceos.

El problema aquí presente, y que seriamente debemos abordar, es de sí vamos correctamente por el fin que se le dio, desde su nacimiento, a nuestra institución. La pregunta es pensar si cumplimos con los fines que debemos tener, y la primera debe ser si, tal y como dice la frase de fray Camilo Henríquez, estamos formando ciudadanos. Para ello, como dije hacia un inicio, debemos seguir pensando, como lo demuestra el espíritu y las motivaciones de nuestros estudiantes, que somos el Instituto Nacional y no el Liceo A-0. A partir de ese punto de vista, aparecen preguntas a las que esperamos respuestas: ¿Qué ocurre con el liderazgo directivo? ¿Cómo se está organizando el departamento de Orientación de nuestro colegio? ¿Qué pasa con la UTP? ¿Qué problema existe con las matemáticas en nuestro colegio y su metodología de enseñanza?, pregunta que se hace extensiva a todo el país.

El Instituto Nacional es lo que es gracias a su Comunidad, que cada día la va forjando, con mucho trabajo, y por ello, con muchas trabas y obstáculos. Trabas y obstáculos que han aparecido por el manejo de una dirección en la que algunos de sus integrantes no tienen una vocación de servicio publico, siendo parciales y subjetivos, faltando a la ética y a la moral.

Estamos llamados a ser distintos, a humanizar cada día este país, ha hacerlo un lugar mejor, a luchar por una mejor educación. Porque siempre que vean a un Institutano pidiendo un cambio, criticando algo, esa critica siempre será constructiva, buscando lo mejor para los demás, y nos buscando su propio bienestar.

Los Institutanos de verdad, esos que llevan la insignia marcada en el pecho, siempre serán parte de la solución y el dialogo y no de la demagogia ni de la soberbia.

Porque no nos importa lo material, si no la persona, siempre estaremos al servicio del país.

¡Viva Chile! ¡Viva la Educación Pública! ¡Viva el Instituto Nacional!... Muchas Gracias.

"¿Solos contra el mundo?"

Domingo 14 de junio de 2009.

Profundas reflexiones, temores y convicciones me han causado los últimos momentos vividos en mi Instituto Nacional.

Más de cuatro años llevamos movilizándonos, con la presión que todos nos traspasan, y por nuestro propio futuro en una Prueba de Selección Universitaria que de justa no tiene mucho... Hemos buscado como fuese posible nuevas formas de poner en jaque a la clase política, pero con la convicción de que tenemos en conocimiento de causa, con la humillación que hemos vivido, que la solución para nuestra mala educación Chilena es la Estatización Socializada de la estructura del sistema educacional.

Solos contra el mundo, creemos estar, pues hemos dejado en evidencia en diversos medios de comunicación en vivo, la complicidad existente entre la gran mayoría de los políticos por acallarnos...

Pero nos llena de convicción y seguridad el ver cómo esos que se dicen políticos, que buscan el bien común, o aquellos que se dicen periodistas objetivos de comunicación, no hacen menos que ilegitimar un movimiento democrático, descalificar a personas, y criticar nada menos que el envase o la forma de movilizarnos... no hemos visto ningún periodista aún, que realmente se ponga a debatir sobre educación... aún no vemos ningún alcalde que diga que ocurre y cuales son los problemas y soluciones en su educación municipal...

Para que una “Patria” sea desarrollada no sólo debe serlo en el ámbito económico, sinó que también en el socio-cultural y educacional, el gran fin, por lo menos de nuestro colegio es dar a ésta ciudadanos que la defiendan, la dirijan, la hagan florecer y le den honor, pero...

¿Cómo podremos siquiera ser ciudadanos si a cada vez que intentamos participar en los procesos sociales se nos exluye y se nos vandaliza para hacer creer a la misma sociedad que no somos nada más que unos chicos quinceañeros dispuestos a todo por perder clases?

¿Cómo podremos crear una sociedad más colectiva, que se apoye mutuamente, y que sea desarrollada también en lo humano, si los únicos que hablamos con la más pura verdad y sinceridad somos estos quinceañeros flojos a quienes se les acusa de querer vaguear por todo el mundo, pero que en el hecho no perdemos ni clases, ni aquella conciencia social para la cual nosotros mismos nos hemos formado con nuestras reflexiones?

¿Cuándo será el día en que en nuestro país la clase política mire de frente los deseos de su población y escuche los legítimos problemas y peticiones que ésta hace? Día a día, año a año quienes sólo esperamos nos escuchen somos humillados y vandalizados...

Habrá que seguir peleando, por nosotros no, si no que por nuestros hijos, por nuestros nietos, y por el desarrollo verdadero de una sociedad de verdad integral, que cree personas concientes en los problemas ajenos, y a quienes no se les niegue la educación de calidad por miedo a que utilicen su educación y conocimientos para utilizar y ganar cuotas de poder intelectual.

Discurso Inicio de Actividades Año Escolar 2009

Santiago, miércoles 1º de abril de 2009


Comunidad Institutana:

Hoy, es un día muy especial para cada uno de los presentes. Hoy, es un día de reinicio, de regreso a nuestra chocante realidad, plagada de múltiples sentires, preocupaciones y simbolismos. Ante tan compleja realidad, tomémonos un minuto para la reflexión.

Desde hace ya casi cuatro años los institutanos y, en general, los estudiantes chilenos comenzamos un proceso de movilizaciones, inspirados, en lo que ha de caracterizar a cualquier joven en el mundo. Si bien es cierto, podemos carecer de experiencia para tratar algunos temas, ello históricamente a significado que los jóvenes siempre se adelanten, sin ataduras, a imaginar, pedir o lograr cambiar cosas en sistemas establecidos.

El año recién pasado, el motivo de nuestras movilizaciones internas cambió, para luego de 27 años de abandono por parte de nuestra sostenedora, la municipalidad de santiago, y también de 43 años de una penosa, desgastada y descuidada infraestructura, pudiésemos tener la ayuda de los que hasta ese día permanecían como los irresponsables garantes de nuestra educación.

Los arreglos infraestructurales que hoy vemos, para nosotros mismos son un pequeño avance, comparado con todo lo que hemos pedido, y la nula ayuda por parte del estado a través del municipio y el gobierno.

Mas, no podemos dejar de agradecer a nuestras autoridades, que tan bondadosamente tuvieron a bien cumplir por un instante su deber, y de esa forma además, generar un compromiso para con la educación pública, compromiso que, digámoslo, plasmó la propia presidenta, en la visita inspectiva con medios de comunicación que realizó en febrero, y que, si deseamos el bien de la educación pública nacional, se tendrá que ver reflejado en cada colegio o escuela pública del país, independiente del efecto mediático que pudiese generar, y se tendrá que ver a nivel psicopedagógico, docente, infraestructural, y en todo ámbito que sea imperante en la labor educativa.

Es un desafío importante el que enfrentamos con estos avances de infraestructura, el proceso comprenderá un recambio completo de mobiliario de aquí al final del año, y ello conlleva un compromiso por parte nuestra y de nuestro autocontrol. Tendremos que demostrar que somos estudiantes, que cuidamos lo que tenemos, pues, sabemos empíricamente que lo que no tenemos, no lo tendremos hasta unas décadas más. Habrán sacrificios y urgencias, como el pedido que les hago, con todo respeto, a los cursos de elegir prontamente sus directivas de curso, pues debemos recuperar y hablar temas de contingencia estudiantil internos y externos que se han presentado durante este mes. Además de ello, recordarles, que los trabajos en el colegio continuarán, hasta mediados de Junio, por lo que tendremos una semana de marcha blanca, sin ningún tipo de evaluaciones, por los ruidos a los que estaremos enfrentados, y por la poca organización en la entrega de las guías de vacaciones a los cursos. Aprovechemos estos adelantos al máximo, antes que estén obsoletos los medios físicos y estemos nuevamente pensando sobre el cambio que será necesario en nuestra educación, por la crisis en la que aún estaremos en 20 años más, con el marco legal vigente.

"Fray Camilo Henríquez, haz algo por tu instituto", clamaba nuestra comunidad en 1986, fatídico año en que nuestro colegio pasaría a manos de la municipalidad. Sería el último establecimiento en comenzar a padecer esta agonía. La tapa de la urna que vinieron a sellar ese año, ahora se pudre en lo más profundo de la clase política. En aquellos años, los estudiantes salieron a demostrar su descontento con una "quemazón de cuadernos antiguos y hojas de diario”, que los medios se encargarían de vender a la sociedad como un “delito irracional”, para acallar el clamor contra la municipalización.

Como en aquel entonces, en el presente, nuevamente los estudiantes hemos advertido sobre el rumbo que toma la educación pública, nuevamente hemos luchado por nuestros derechos constitucionales olvidados por todos, nuevamente NO hemos sido escuchados, hemos sido acallados y tergiversados por los medios de comunicación y finalmente hemos sido bandalizados para la sociedad, por clamar por nuestros derechos.

Pero durante el proceso, cometimos un error: no supimos prever la discontinua y parcializada información de los medios, que no documentaron a la sociedad chilena el real cambio que propugnábamos los estudiantes. En pocas palabras, a la sociedad, se nos vendió gato por liebre.

En aquel entonces, nuestra imaginación nos llevó a pensar que algo podíamos hacer, que algo podíamos cambiar. Y tal como en ese entonces, el coraje de los institutanos no ha cambiado, y seguimos luchando y soñando por un Chile distinto.

Entendemos los retrasos y las condiciones en que se encuentra la educación, comparándola, sin ser egocéntricos, con el propio Instituto Nacional, y nos guía el deber que tenemos como estudiantes a la Educación Pública, y que también, según lo que nos han informado ellos mismos, guardan las autoridades políticas cercanas a nuestro colegio. Y, es por esta experiencia que nos otorga el Instituto Nacional, que aprovecha nuestras capacidades al máximo, que podemos notar las inmensas diferencias entre las distintas “educaciones” chilenas, y es que incluso nos permitimos soñar, imaginar el país que queremos, uno en que se respiren los principios de universalidad, gratuidad, pluralismo y laicismo. Pero nuestra pasión e interés por este tema fue más allá. No nos quedamos en ideas vagas que debían concretar los demás encargados.

Nos propusimos pensar cómo queríamos que funcionara la educación de Chile:

Compañeros, hemos imaginado un Chile en que el Estado, después de 28 años de flagrante abandono, se responsabilice de la educación, administrándola y financiándola. Que el Ministerio de Educación se haga cargo del deber que le competió desde su propio nacimiento, y que fue proteger y administrar la educación pública. Que elabore, planifique y, sin olvidar, concretice las políticas educativas nacionales.
Que fiscalice, evalúe y transparente el cumplimiento de los proyectos educativos de las escuelas.
Imaginamos también, que el MINEDUC se ayude de un servicio nacional de educación, con organismos que gestionen los colegios estatales de determinadas zonas geográficas. Soñamos con que se recupere el concepto de “Estado Docente”.

Si el Estado es la comunidad políticamente organizada, entonces es el deber de esta proteger y dirigir directamente la educación nacional. Sólo soñamos con que se cumplan los más intrínsecos deberes que le competen a él, y con el propio Estado, a Chile. Pero tampoco nuestros sueños son copia del pasado. Imaginamos que el Estado esté más abierto a la comunidad educativa y le garantice una participación amplia y democrática junto a todas las instancias, y por ello que ésta decida democráticamente su proyecto educativo, y preparen y administren sus recursos, aumentando y fomentando así, el deseo de nuestra ministra de educación, de que nosotros seamos quienes tomemos las decisiones, pues, como dijo ella, “las comunidades deben autogestionarse”, completa incoherencia con nuestra sostenedora, la municipalidad de Santiago, que por años, NO ha permitido la resolutividad de los consejos escolares, apoyando su postura en la Ley que los establece, que los llenan de atribuciones por sobre las comunidades.

De esta manera Chile asegurará una verdadera educación pública estatal, que por naturaleza afirme la igualdad al derecho de educación a todos sus integrantes sin importar su origen del tipo social, económico, cultural o de cualquier otro, promoviendo la diversidad y la diferencia e inculcando el respeto y la tolerancia, ambos conceptos tan importantes en una sociedad democrática. Retomará y actualizará un deber que concientemente se ha querido olvidar, pero que la sociedad recordará tenazmente, que la población exigirá una y otra vez hasta que las autoridades cumplan su deber y respeten la opinión mayoritaria de la sociedad chilena.

Nosotros, como estudiantes del Instituto Nacional, y más aún, como estudiantes chilenos, hemos reaccionado ante los intentos repetidos de la Alianza y la Concertación, quienes se han arrogado el título, al llegar a un pacto, de denominarlo “acuerdo nacional”, aún cuando ambos conglomerados unidos ni superan el 50% de aprobación, y que por miedo o por cuidar intereses ajenos, han querido implantar una ley sin escuchar la opinión de todos los actores en la educación y de la mayoría de los chilenos (y aún así, insisten, es un “acuerdo nacional”). Pero, no nos olvidemos, aunque hayan aprobado cuántas leyes quieran, no podrán acallar la voz de los estudiantes, ni detener los procesos sociales, pues, no obstante, impongan un marco legal que se vista de seda, LOCE queda.

MUCHAS GRACIAS.

Carta a la clase política.

Santiago, viernes 6 de febrero de 2009


Sra. Michelle Bachelet, Presidenta de la República de Chile,
Sr. Adolfo Zaldívar, Presidente del Senado de la República de Chile,
Sr. Francisco Encina, Presidente de la Cámara de Diputados de Chile,
Sra. Mónica Jiménez, Ministra de Educación, Gobierno de Chile,
Sr. Igor Garafulic, Intendente de la Región Metropolitana, Gobierno de Chile,
Sr. Pablo Zalaquett, Alcalde de la Ilustre Municipalidad de Santiago,
Sra. Violeta Castillo, Directora de Educación de la Ilustre Municipalidad de Santiago,
Sr. Jorge Toro, Rector (S) Instituto Nacional.


P R E S E N T E:


Escribimos a ustedes, como máximas autoridades del país, en nuestra calidad de representantes de nuestros compañeros estudiantes del Instituto Nacional, para comunicar, y no dejar en sólo palabras, nuestra preocupación e inevitable cautela frente a los hechos acaecidos últimamente en nuestro establecimiento.

La Constitución Política de la República de Chile confiere a todas las personas en su Capítulo III, Artículo 19, el derecho a la educación, dando al Estado la responsabilidad de financiar un sistema gratuito con tal objeto, destinado a asegurar el acceso a la educación básica y media para toda la población. Obviaré en esta ocasión el dilema sobre la palabra “calidad”, inexistente en dicho artículo.

Lo que el pasado viernes 30 de enero ocurrió en nuestro colegio, con respecto a la revisión de obras, debemos dejar en claro, y con altura de miras, que es un paso pequeño para nuestra comunidad, a raíz del esfuerzo y plegarias que tuvimos que sostener el pasado año, golpeando puertas de toda la clase política, y por qué no decirlo, un paso que debió darse hace muchos años atrás, en cumplimiento con éste deber constitucional que tiene el Estado de Chile, a través del Gobierno Central, y de nuestro sostenedor legal, el Municipio de Santiago – obviando el inexistente traspaso legal al Municipio del edificio que ocupa nuestro colegio, por sus obras nunca terminadas –.

Y decimos que es un paso pequeño para nuestra comunidad, pues no están contempladas en ninguna parte de los arreglos obras gruesas de infraestructura, ni tampoco parte de ese sueño Institutano como es terminar el sector conocido como “catacumbas” – correspondiente a un anfiteatro— antes del bicentenario de nuestra noble institución.

Como estudiantes, no podemos dejar de agradecer los esfuerzos que se han realizado a nivel de Gobierno Central y Municipal por lograr iniciar esta primera fase, o primer paso para nuestra comunidad, siempre recordando, por supuesto, que también es su deber el cumplir con esta deuda histórica del Estado para con la Educación Pública.

Pero al margen de todo agradecimiento debemos también hacerles saber que los estudiantes de nuestro liceo, y en general, la comunidad Institutana, siente una profunda preocupación por promesas del pasado jamás cumplidas, y que hoy, tanto la Presidenta como el Edil de Santiago, se han mostrado llanos a cumplir. Y dicha preocupación es provocada por los actos de la sociedad política durante el último tiempo, empecinada en generar efectos mediáticos que engrandezcan cualquier acto público, para, finalmente, dar una muy buena imagen a la sociedad.

A nivel nacional, el Instituto es sólo una muestra de la grave crisis que vive la Educación Pública. Por ejemplo, tan sólo la Ilustre Municipalidad de Santiago es sostenedora de más de cuarenta liceos, la mayoría con los mismos problemas sustanciales dentro de nuestra educación. Problermas que también van más allá que sólo la infraestructura, como las relaciones interpersonales, recursos humanos, etc.

Y por ello es que solicitamos encarecidamente, que para cumplir con los compromisos anunciados para con la Educación Pública, ésta importante labor se realice al margen del efecto mediático que pudiesen generar los diversos liceos, carentes de la ayuda de las autoridades, y, obviamente, sin tomar en cuenta el tiempo restante para una próxima elección nacional.

Con esto no queremos necesariamente presumir que esa es la intención que ustedes han tenido, sin embargo, vale la pena recordar el gran efecto negativo que esto a generado últimamente en la sociedad: desconfianza en la clase política, falta de representatividad, desinterés y decepción, lo que, a fin de cuentas, genera la auto exclusión del sistema electoral de una gran cantidad de chilenos, y por ello, inevitablemente, se termina por cuestionar el sistema político institucional actual.

Y es que no podemos dejar de mencionar la extrañeza y preocupación que sentimos como Centro de Alumnos, de que estos mismos deseos, consejos, y representación del sentir de nuestros compañeros, que dijéramos a los medios el mismo día viernes 30 de enero, fueran editados y tergiversados para darle otro sentido al pomposo acto ocurrido en nuestro establecimiento. La sociedad, y en especial nuestra comunidad, se encuentra propensa a pensar que nuestro colegio estará completamente renovado y que con esto se cumple en su totalidad el compromiso con la Educación Pública. Sin embargo, un ejemplo claro es que nuestras propias aulas, todo lo contrario de lo dicho en prensa, no estarán todas renovadas en su totalidad, sino que sólo dos de ellas servirán de piloto para los nuevos bancos; y peor aún, lo de las dos salas con bancos pilotos ni siquiera se encuentra presupuestado con el contrato de la actual constructora, que tan solo realizará la impermeabilización de las terrazas, el sistema eléctrico, el sistema sanitario y una reposición de las salas (pintura, nuevas baldosas, reanclaje de bancos). Nuestra preocupación real y consciente es que éstas falsas expectativas generarán un gran descontento en nuestra comunidad, y por ello, si no visualizamos un real compromiso de ustedes con la educación pública, como ya mencionamos, restándole importancia a la parte mediática, continuaremos buscando respuestas y exigiendo que se cumpla nuestro clamor por una mejor educación.

Basado en la representatividad que nuestros compañeros nos han conferido, y siempre con el inevitable deseo de que las promesas y compromisos anunciados ésta vez se cumplan, nos despedimos esperando respuesta en los hechos,


Centro de Alumnos Instituto Nacional