La sociedad en que vivimos
La suciedad en que vivimos
Un día cualquiera de la semana recién pasada me ocurrió un hecho que me hizo reflexionar o armar en mi mente el rompe-cabezas de una situación que vive nuestra sociedad día a día...
Eran alrededor de las siete de la mañana, y me dirigía al colegio en la micro, cuando se subió un niño de unos 9 o 10 años. La cosa es que la micro venía repleta, y el niño, obviamente de baja estatura, se trataba de equilibrar sin poder afirmarse de los fierros que habían a más altura en el troncal. Luego de una media hora de malabares para no caerse, se pudo acomodar en una esquina de la micro, y se fue todo lo que quedaba de trayecto de pie, un tanto más estable.
Puede ser esta situación un tanto irrelevante para muchos, pero me llamó en demasía la atención, de cómo aquel niño se levantaba y dirigía temprano, sin compañía, a su colegio en un sistema de transporte indigno –que ni siquiera pidió–, en una ciudad contaminada –no precisamente por su responsabilidad–, y dentro de una sociedad no del todo feliz y grata.
Podría ser, quizás, todo lo anterior, un claro reflejo de la sociedad que estamos formando, en la cual cada nueva vida que llega, debe poder adaptarse por sus propios medios a las dificultades sorteadas día a día, y si es que se tropieza, nadie se detendrá a ayudarle, nadie se preocupará por su bienestar. Es distinto claro, en el caso de si aquel niño fuese de una familia de un estrato socio-económico más alto, tal vez en ese caso se dirigiría a su escuela en furgón escolar o simplemente auto, quizás tiene su educación pagada asegurada por varios años más, y jamás conocerá la situación recién planteada de la micro... cada día las divisiones socio-económicas se agraven aún más, seguimos siendo igual de egoístas, igual de intolerantes y denigrantes.
Hoy en día la educación esta hecha de tal medida, que los colegios privados cegan a los alumnos, no les muestran la realidad de una gran parte de la sociedad... no todos pueden acceder a su calidad de educación, y aquel que lo desea, no tiene los medios para hacerlo. ¿Acaso a ese niño del colegio privado no le enseñaron a ser solidario?... a que en Chile no todos pueden tener lo que el tiene? Llega a tal punto que, envés de sentirse identificado con esa realidad de país, hace que aumente el individualismo, y la separación entre los dos estratos sociales. Nos están convirtiendo en gente egoísta, que sólo debe mirar adelante y que no debe detenerse a ayudar a alguien que, para sus metas, no vale la pena.
Un ejemplo claro de que la sociedad se está formando mal, es la Teletón... no discuto el fondo, un fin muy valorable que intenta demostrar la unidad del país, la generosidad de nuestra sociedad. Pero... ¿es necesario para colaborar, ver niños discapacitados pidiéndolo?... ¿es necesario que nos recuerden que nuestros hijos o cualquier familiar podría sufrir un accidente y quedar en esas condiciones para que ayudemos?... ¿ayudamos porque nos sentimos moralmente obligados en esa fecha, en la que nos meten una cadena nacional de 27 horas, o por que realmente nos sentimos siempre identificados con aquella parte de la sociedad que lo necesita?.
La sociedad se está formando mal desde su base, la educación. Nos están formando como personas individualistas y egoístas. No nos enseñan valores, ni nos capacitan y educan para ser mejores personas y luchar por nuestros derechos.